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Mujer Awajun

Escúchanos, por favor, señor Alan García:
¡Tú eres culpable porque nos has exterminado!
Nos estás matando.
Nos estás vendiendo.
Tú eres el terrorista.
Nosotros defendemos nuestro territorio sin uso de armamentos, nuestro único arma de defensa es solo lanzas y palos que no son de largo alcance y no es para matar como tú lo has hecho con nosotros.
Tú nos exterminaste usando armamentos, balas, helicópteros y los mataste a nuestros: hermanos, hermanas, estudiantes, profesores, hijos.
Alan, te pedimos que vengas acá en nuestro territorio para que nos pagues de las deudas que tienes con nosotros.
Alan, tú eres vende patria, vende indígenas, vendes nuestros recursos naturales: oro, petróleo, agua, aire, contaminas nuestro medio ambiente y así nos dejas más pobres como nos estás viendo ahora cómo estamos y quedamos.
Nosotros los awajún-wampis no te hemos elegido para que nos extermines, sino para que nos ayudes, des estudios a nuestros hijos que ahora has matado.
Nosotros no te estamos quitando tu propiedad privada, no te hemos matado a tus hijos, tu familia, ahora por qué tú nos acabas.
¡Ya nos exterminaste, ahora quedamos sin NADA!


¿Acaso cabe decir algo mas? ¿Acaso esta mujer no deja todo claro?

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El dilema del libro

Caminar, pasearse por un florido parque de cualquier ciudad del Perú. Sentarse, buscar comodidad bajo la sombra de un árbol y dejarse abrigar por la naturaleza puede ser una actividad común para gran cantidad de personas, algunos enamorados, otros conversadores, muchos niños y amantes de los animales, otros más lectores...

- Espera, no, de los últimos no he visto en mi parque.

El peruano promedio lee 1/2 libro al año dice una gélida estadística.
Quizás el ver al Perú mayoritario alejado de los libros, de la lectura; el ver los preocupantes resultados de cuanto estudio o investigación se realice a la mentalidad de los jóvenes; el no encontrar bibliotecas en barrios, colegios, cercanas a la población; el difícilmente ubicar personas con una buena lectura bajo el brazo, en las mochilas, en el velador o, yendo a lo común, el encontrar que las colecciones impresas, las novelas, poemarios y demás son un hermoso elemento decorativo para el cuarto del jóven, claro, siempre sacando el polvo y las telas de araña; pueden corroborar diariamente lo que esa mínima fracción nos indica.

Leer. Palabra sencilla. Fácil de pronunciar, para muchos apasionante, para otros trágica. Muchos hemos caído rendidos ante ella, muchos han dedicado su vida a incitarla, otros a escribir más textos para compartirlos. Pero otros, si no fuera por la nota del Plan Lector o algún escándalo que haya despertado la publicación no tocarían la carátula de un texto ni por casualidad.

Leer te da un mayor desarrollo del pensamiento crítico, analítico, eso que te hace pensar más rápidamente, dar respuestas tan siquiera lógicas o coherentes, eso que te perfecciona la capacidad de aplaudir lo correcto y criticar lo negativo. Leer te permite ampliar tu léxico común. Te da muchos sinónimos y antónimos, eso a lo que la jerigonza popular señala como floro, esa retórica apta para una ocasión en la que tengas un público y un micrófono frente a ti y que evita que el “este”, “bueno” con una última sílaba extensa y melodiosa aparezca en escena. Leer te permite escribir mejor, saber donde va el punto, donde no me puedo comer una coma, donde el punto se reproduce y salen dos, donde va la rayita de fuerza de voz. Leer te permite muchísimas cosas más, te permite expresarte mejor.

El ser peruano le enseña al estudiante que la culpa de todo la tiene al gobierno. Y, en parte es cierto, es necesaria la construcción e implementación de un gran número de bibliotecas en todo el país. Gran aporte dan los maestros con los libros del Plan Lector y sugerencias sobre buena literatura. Pero, todo cambio comienza de uno mismo.

Es una decisión personal, es decidir si enriquecer tu cultura de una forma amena, triste, dinámica, lineal, jocosa, sarcástica; ya sea del siglo XVI, XVII, XVIII o cualquier otro; y sea modernista, vanguardista, romántica, helénica; y nos pasemos horas viajando a Macondo, Buenos Aires, París, Madrid, La Mancha o tantos otros lugares; o ser de la gran mayoría ver a los lectores como “bichos raros”, como una mancha de aburridos, y que se acerca a una librería sólo para dar una ojeada y llevarse una publicidad.

Como cierre dramático con aspiraciones telúricas en tu conciencia podríamos recordar el famoso puesto 41 en comprensión lectora del Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes y el afirmar, según estudios también, que 8 de 10 estudiantes peruanos no entenderían lo que acabas de leer.


Ves, culpables o víctimas, en el Perú tenemos una sobrepoblación de la “mayoría”. Es hora de cambiar.

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Como jugando...


Nicolás Villanueva dio cinco vueltas completas a la cuadra 2 del jirón Mariano Padilla, hasta que, mirando su reloj y sorprendiéndose por cuanto había avanzado el minutero, se atrevió a tocar el timbre de la casa de Andrea Silva.

- Andrea, hola. Después de mucho tiempo te veo.
- Villanueva, hola. Ha pasado mucho tiempo. Desde verano que no sabía nada de ti. Ahora yo casi siempre paro ocupada. Sabes, el cole, el icpna, la pre. Tengo hartas cosas en la cabeza.
- Disculpa, ¿estoy interrumpiendo algo?
- No, nada. No exageres tampoco. ¿Que tal? ¿Qué ha pasado?
- Nada, simplemente quería conversar contigo y contarte unas cuantas cosillas que me han pasado con una chica de por aquí, del barrio.
- ¿Con quién te has metido?
- Bueno, hace un tiempo estuve saliendo con Pámela, no se si la conozcas, vive a dos calles de por acá.
- ¿Pámela? ¿Pámela qué?
- Pámela Flóres.
- Ah si, si la conozco. La veía en la parroquia hace un tiempo. Pero, sólo la conozco, o sea, nunca he tratado con ella.
- Bueno hace unos meses estuve saliendo con ella, pero, eran juegos nomás, unos cuantos abrazos, algunos besos. No era tanta cosa.
- Hay Villanueva, ¿para eso pierdes tu tiempo?
- Fue hace tiempo. Eran tonteriítas que a un par de mocosos se les ocurren.
- Y ¿Qué pasó con eso?
- Es que, no sé, cada que charlo con ella, porque hemos quedado como amigos. Cada vez que la encuentro de la nada, ahí mismo recuerdo esos tiempos.
- Te enamoraste pues monse. ¿Era tu primera chica no?
- Si, era la primera chica con la que “salía”
- Ya ves. Enamoradizo me resultaste. Ya se te pasará.
- Pero, es que hace unos días, hablando con ella por celular nos pusimos a recordar todas las cosas que habíamos hecho.
- Pucha, tantos recuerdos, tanto me hablas de ella. ¿La sigues queriendo no?
- Demonios, no me dejas maquillar el asunto.
- Háblame directo Nicolás.
- Creo que la amo.
- Y, ¿en que entro yo a tallar aquí?
- Es que no se si ella me ame.
- Pues, pregúntaselo. A eso se le llama declararse.
- Ok, haré como que eso no pasó.
- Como quieras. No sabes si ella te sigue queriendo ¿no?
- No lo sé.
- ¿Quieres que te ayude con eso? Créeme, no soy nada buena para hacer de Cupido.
- No. No pensaba en eso. Pensaba en ponerla a prueba.
- ¿Qué? ¿Qué diablos tienes tramado?
- No sé. De seguro has visto películas en las que uno al estar con otra chica...
- ¿Quieres sacarle celos no?
- Eres demasiado rápida.
- Gracias, ya lo sabía. Ok, me quieres para eso.
- Si, exacto.
- Bueno. Ok, jugar un poco con el amor suena interesante. ¿Tienes algo en mente?
- Quizás salir juntos por un lugar donde ella pase.
- Wow, que creativo. Pero bueno, no te culpo. Es lo máximo que das.
- Me callo sólo porque me vas a ayudar.
- ¿Vas a besarme ese día?

Nicolás se quedó en silencio.

- No lo sé.
- Si, creo que le daría más realce al momento. Pero, antes ¿qué gano yo con esto?
- No sé. ¿Qué quieres?
- La próxima semana va a salir el nuevo disco de T.A.T.U.
- Es tuyo.
- Wow, juntarte conmigo te está volviendo ágil.
- Supongo. Tendré que venir más seguido.
- Ya, ahora ven.

Andrea lo tomó de la mano y lo llevó a su sala. Estaban solos. Con el pié cerró la puerta y besó a Nicolás.

- Si, estás en algo. Un par de clases más y el beso parecerá de telenovela.
Nicolás no respondió.

- Hey, tu. Dime, ¿cuando hacemos la travesura? el jueves ¿te parece?
- Wow, ummm. Ok.
- ¿A que hora la podemos encontrar?
- A las 3 sale del cole.
- 4.15 vienes por acá
- ¿Pero, tú crees que resulte?
- Mira, si te pregunta algo sobre lo que vio, es que te quiere. Si no, búscate otra Villanueva.
- ¿Cómo le explicaré todo después?
- Eso es fácil. Mañana charlamos de eso. En cualquier momento viene mi papá.
- Ok.
- Vienes como a esta hora.
- Ok.

Y Nicolás, después de varias semanas, dejó de pensar en Pámela.
Ahora desea otro beso de Andrea.